Llevamos corriendo toda la noche desde que ocurrió el incidente en la
plaza. Nos escondemos y huimos, como ratas intentando abrirse paso, sin
ser arrolladas, en un barco que está a punto de hundirse.
Estamos agotados y puedo ver en sus ojos como la desesperación cala
lenta e inexorablemente, al igual que la lluvia empapa nuestra ropa,
llenándonos de una sensación de incomodidad y desazón, una carga que
hace cada paso un poco más difícil de dar. Puedo sentir como pierden la
voluntad de luchar, de continuar, de sobrevivir. Veo con cada minuto que
pasa, como el miedo y el cansancio se convierten en certeza y como
intentan asimilar esa nueva verdad, como respuesta a sus preguntas y
dudas que no hallan respuesta.
Deja de intentarlo, no te resistas. Haz que sea rápido. No luches. No vas a conseguirlo. Es imposible. Ya estás muerto.